Autodesk Revit

BIM “el simulador de vida”


Que las viviendas del futuro serán inteligentes no parece ninguna novedad. De hecho ya existen frigoríficos que nos avisan cuando un producto está cerca de vencerse o bien crea una lista de la compra de aquellos productos que han salido de la nevera y ya no han entrado. Incluso porque controlan el peso que hay dentro. 

Estos son electrodomésticos del presente, aunque en un futuro está claro que la lista de estos elementos será mayor. Tener un coche al que se pueda programar la hora en que debe comenzar a calentarse, para que cuando el conductor vaya a por él en el invierno ya esté a una temperatura ideal, ya está inventado desde hace muchos años. Que un coche sea capaz de guiarnos hasta el destino más raro es algo al alcance de cualquiera, hoy día.


El hecho es que el futuro ya está entre nosotros. Veremos coches cada vez más automatizados, ya se aparcan solos de hecho, se conducen solo, y hasta son eléctricos o híbridos. Digamos que era lógico que sucediera lo que ya está pasando.

Sin embargo el habitáculo de vida que llamamos hogar se ha ido resistiendo a los grandes cambios. Si una persona de la década de 1950 (nacido en la clase media norteamericana) viniera a nuestro presente, probablemente se sorprendería un poco pero podría adaptarse en 20 minutos. La tele es en color, sí, pero el cine 3D ya se había inventado en ese entonces, la velocidad crucero ya la tenían los coches americanos de por entonces. De hecho, entre los primeros coches que existieron habían eléctricos, con lo cual, inventar, inventar, más bien lento. 

Si les hablamos a esa gente de la década del 50 sobre Facebook igual nos preguntarían, bueno pero ya no habrá enfermedades como el cáncer o hambruna en el mundo. Pues, seguramente le hablemos de twitter, para intentar distraerlo y que no se desilusione. 

Digamos que el microondas se inventó por aquel entonces (algunos años después y gracias a los viajes espaciales), pero lo cierto es que las construcciones de entonces y las de ahora, no han habido grandes cambios. Si, evolucionar se ha evolucionado, no cabe duda, pero dentro de la misma línea. Sólo Internet ha roto el esquema general y las computadoras en general. Pero siguiendo la misma línea. 

Las computadoras son cada vez más rápidas y esto es así simplemente porque las empresas que fabrican los circuitos han encontrado manera de reducir el espacio. Habiendo menos espacio entre cada componente se vuelve más rápido. Pero habrá un momento en que ese crecimiento ya no se pueda efectuar porque no se podrá hacer más pequeño y entonces vendrán las computadoras cuánticas a sustituir ese lugar y todo comenzará de nuevo, con lo que supuestamente será un cambio radical en nuestras formas de vida. Como esto no ocurrirá en mi generación, no lo podré ver. 

Pero al paso que vamos, no parece que el ladrillo se vaya a construir muy diferente de lo que se hace ahora. 

Sin embargo estamos en la era del ahorro de energía. Hemos derrochado mucho, y hemos perjudicado el medio ambiente y ahora toca repararlo, o al menos no empeorarlo más. Uno de los culpables son las viviendas y el tipo de método con el cual se fabrican todos sus componentes. 

No voy a hablar de clasificación energética, ni normativas que sólo son eso, normativas, que irán cambiando, evolucionando, “mejorando”. Quiero hablar de la vivienda, del habitáculo de vida que habitamos a diario y como será uno de sus futuros, porque tendrá varios. En la década del 50 veían que el futuro estaría formado por casas de metal, luces neón, y la gente usaría unos trajes como mucho blancos inmaculados con un escudo de superplaneta o intergaláctico. 

Lo cierto es que los materiales para la construcción del futuro, en general, no serán muy distintos de lo que conocemos. Aparecerán materiales mejorados, nuevos métodos constructivos, pero al final los materiales más “modernos” serán exclusivos de los que pueden pagarlos y los materiales más económicos, seguirán siendo los tradicionales. 

Sin embargo, dentro de las opciones futuristas, lo que está empezando a crearse es el concepto de “simulador de vida”. Una informatización digital de nuestra vivienda que permitirá guardar todos los datos constructivos para, en un futuro, usarlo para analizar diferentes comportamientos, gracias al concepto BIM. Por ejemplo, evitar un desastre geológico haciendo análisis de sismos no sólo a una vivienda, o un edificio, sino a todo un pueblo. Gracias a contener toda la información digitalizada de materiales usados, métodos de construcción, datos del fabricante, producto, se podría crear un modelo digital de un pueblo y hacer análisis. 

Si tenemos un edificio creado en BIM podría suceder que en 20 años sea necesario cambiar la caldera que da calefacción a todo el edificio. Gracias al modelo digital se podría analizar el cambio de ductos, llaves, y radiadores, a la vez que se puede estudiar como funcionará la nueva caldera, tanto en eficiencia energética, como revisar aquellos elementos “cambiables” de la vivienda para mejorar aún más la eficiencia de este elemento. 

La caldera ya no será únicamente el elemento que da calor a la vivienda, la propia vivienda será la que tiene que ser capaz de aprovechar al máximo ese calor para hacerlo más eficiente. Gracias a los modelos digitales, se podrán analizar datos del edificio, de los elementos que componen la cáscara del edificio, cubierta, carpinterías, cristales por supuesto, revestimiento, aislantes, todo. Gracias a ese análisis, a los datos, se podrá obtener información actualizada de lo que fue, y lo que es, en el momento que se van a realizar cambios en algo tan importante como la calefacción. Al final, cada edificio contará con un modelo digital, un ser virtual que emulará al edificio real y el edificio BIM, evolucionará a un “simulador de vida” que permitirá conocer el comportamiento de dicho elemento durante su ciclo de vida útil. 

Este futuro, ya ha comenzado, y algunos países lo harán realidad en pocos años como Reino Unido (donde ya ha comenzado) y Alemania (el año próximo) y en Europa (seguido de Alemania). En un futuro, puede que las viviendas se parezcan mucho a las que tenemos hoy día, pero su eficiencia como habitáculo de vida, será tan diferente como comparar hoy día un coche de fórmula 1 como RedBull y un Marussia. Se parecen si, pero en las pequeñas cosas, hará que uno sea muy superior al otro, y será confort para quien lo habite. Porque es el confort, y sólo eso, lo que siempre ha movido a la humanidad.

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