La Máquina de Turing

05-08-2015+13-40-08


Sacar algo positivo de las guerras, suena nefasto. Pero por alguna razón, el hombre en general, como especie, ha logrado grandes hitos tecnológicos en tiempos de guerra más que de paz. Suena fatal, lo sé. No se trata de la capacidad de ideas, sino de la capacidad de llevar esas ideas adelante, por más descabelladas que fuesen. 


Ahí es donde la guerra, facilita los medios necesarios para llevar adelante ideas. Por lo tanto, no es un problema de ideas, sino de que los estados comienzan a poner todo su esfuerzo en ganar una guerra, y entonces aparecen los recursos “ilimitados” para conseguir llevar adelante una idea. 


La historias nos muestra como la “Gran Guerra” fue un experimento contiguo de nuevas ideas, ya no sólo políticas y sociales, sino de ingeniería aplicada a la guerra.

Surgen los carros blindados, los aviones, y el campo de batalla cambia. A la misma vez, se define el transporte en general, y pasamos en muy poco tiempo de guerras que no habían cambiado en 500 años salvo por la incorporación de la pólvora, a guerras de larga distancia, con la modernización de la comunicación, y el uso de la electricidad. 

Las máquinas, que apenas evolucionan en formas en los siglos XVIII y XIX, de repente se unen ideas para crear máquinas de matar, que claro, revolucionan el uso comercial en la post-guerra. Coches, motos, y la industrialización en general. Había que crear más rápido, más cantidad, y con calidad.

La Gran Guerra fue la antesala de la segunda guerra mundial, que simplemente ha definido el mundo tal cual lo conocemos. Muchos de los problemas que hoy día existen, forman parte de la división del mundo que surgió entonces. 

A veces no somos capaces de ver como estas guerras han definido nuestro día a día. El “Esperanto”, creado otrora para tener un idioma común entre las naciones del mundo, resulta que el Inglés, se transforma sin quererlo en el idioma del mundo, en todos los aspectos sociales, políticos, culturales e incluso el científico. Cuando antes se hablaba alemán en lo científico y cultural, el italiano, e incluso el francés eran idiomas muy importantes en sectores específicos, de repente, todo se ha convertido al inglés. Como anteriormente lo había sido el Español y Portugués. Siempre, las guerras, y sobre todo el ganador definían de alguna manera las reglas de juego.

Si miramos atrás, a esas fechas de espanto (aunque algunas zonas del mundo aún siguen viviendo guerras interminables, y sangrientas), vamos a centrarnos en la parte tecnológica. 

Los nazis tenían a Europa tomada. No sólo era su plan de expansión, sino también la necesidad inminente de conseguir más recursos para poder mantener la guerra por mucho tiempo. Una de sus “armas” secretas era la comunicación codificada a través de “Enigma”. Una pequeña máquina que era capaz de crear códigos imposibles de resolver, sobre todo porque cambiaban la codificación cada 24 horas, lo que resultaba imposible descifrar a tiempo.

El gobierno británico, en su intento desesperado por dar vuelta la guerra que los visitaba cada noche, creo un equipo para resolver el entresijo. Entre ellos, un matemático de unos 24 o 25 años llamado Alan Turing que años atrás había definido una teórica “Máquina Universal”. 

Éste, con su equipo, se basó en la máquina Polaca llamada “Bomba”, para crear una versión más rápida que le permitiese descifrar Enigma en tiempo récord, la que se llamo “Victoria”. Sin embargo, su prueba era basada inicialmente en la fuerza bruta. Es decir, ir probando todas las combinaciones hasta resolver el enigma de un mensaje. Sin embargo, en 24 horas no era capaz de resolverlos. En este punto en diseño del panel diagonal de Gordon Welchman fue decisivo.

Se llegaron a crear 60 máquinas de este tipo. Los recursos “ilimitados” de una guerra permitieron unir mentes, equipos y disponibilidad de experimentación, para conseguir algo distinto. O mejor de lo que otros intentaron hacer. Una máquina programada (aunque de manera sencilla) para resolver acertijos, para resolver el mayor acertijo que existía entonces, la máquina “Enigma”. 

Así nació la que hoy se conoce como la “Máquina de Turing”, que fue capaz de descifrar los códigos de Enigma en unos minutos o pocas horas. Había nacido la primer computadora mecánica, y eso lo cambió todo.

Ojala en “tiempos de paz”, los gobiernos entiendan que las “grandes ideas” están en todos lados, en cada rincón de un país hay alguien con una gran idea… incluso puede que sepa como llevarla a cabo. Quizás habría que esforzarse más por dar lugar a encontrar esos “genios” o “pensadores”, y proporcionarles los medios para que salgan adelante sus ideas, siendo siempre las universidades públicas el mejor lugar para ello.  

El próximo gran invento que lo cambiará todo, será con toda seguridad un nuevo Internet, creado desde cero, diseñado sabiendo lo que conocemos hoy día sobre la seguridad y como afecta a la privacidad de las personas. Este Internet, el que usamos a diario, está obsoleto. Es peligroso, fue diseñado para comunicar máquinas, para otra guerra… y no está diseñado para las personas. El próximo Internet, que alguien seguro ya está pensando en él, estará diseñado para las personas. Quizás, la computación cuántica, permita pensar en algo diferente, nuevo, distinto. Reescribiendo todo… pensando diferente, para conseguir algo nuevo. Como en su momento lo hizo Alan Turing, reinventando algo existente, y aplicando y uniendo ideas de otros, para conseguir algo nuevo.

Una computadora puede ser llamada inteligente si logra engañar a una persona haciéndole creer que es un humano” 
Alan Mathison Turing 

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