BIM ¿Se puede definir de una única manera?

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Las siglas BIM ya se utilizan para nombrar casi cualquier cosa. El sólo hecho de buscarlo en google nos devuelve cientos de respuestas relacionadas con estas siglas. Pero ¿qué es el BIM? ¿como hacemos BIM?

El mayor problema del BIM es que tenemos software BIM que avanza a una velocidad “lógica”, y luego un mercado que viaja a su propio ritmo. Entre medio de esta “operación” aparecen entusiastas (en los que me incluyo) que vamos por ahí dedicando el día a hablar de las bondades del BIM y porque la gente, los profesionales y sobre todo las empresas relacionadas con la construcción (y otros) deberían “pasarse al BIM”.

Sin embargo, no es de extrañar leer artículos míos que por la forma en que los redacto dan la sensación que estuviera en contra, en vez de a favor. Debo dejar claro que soy un entusiasta y “gran creyente” de las bondades del BIM y la importancia que tendrá en nuestro futuro inmediato. Lo que ocurre es que considero que algunas personas se han pasado, y empiezan a darle al BIM propiedades casi sobrenaturales, para decirnos que puede hacer cosas hoy, que no son del todo ciertas. Incluso llegan a decir que hace cosas que no hace, y en eso sí que estoy en contra. Aunque bueno, la verdad, a quien le importa lo que yo opine. 

Semana a semana empiezan a proliferar tantas cosas que van en contra del principio mismo del BIM, que si hoy me preguntan ¿qué es el BIM? la verdad, ya no sé si responder o quedarme callado. 

El BIM ha tomado fuerza justo cuando la construcción estaba de paca caída. Todo el sector ha visto una manera de auto-inventarse, y así hemos pasado de “4 gatos locos”, a un “Experto BIM” en cada esquina.

Cuando cursaba la secundaria en Uruguay, teníamos una asignatura que era Teoría. No le vía mucho sentido, y me pasaba todas las clases quejándome de los temas que tratábamos. “¿Para que quiero aprender esto?”: – decía. -“¿De que puede servir saber si un discurso es falso o verdadero?”. Aunque lo cierto es que el profesor tenía una paciencia envidiable y se esmeraba en buscar temas que nos “atraparan” para poder dar sus clases. Hoy día, miles de años después, son las clases que más recuerdo. En esas clases de teoría hablábamos sobre el discurso, y como llegar a las masas. Hablábamos de política, y también de marketing y el lenguaje de las empresas para llegar a las masas, y vender sus productos. Por aquel entonces todo aquello me parecía superfluo y alejado. Yo sólo quería hacer arquitectura y vaya a saber porque pensaba que me dedicaría todo el día hacer “grandes diseños”. Bueno, es lo que tiene tener 16 años entonces. En esas clases hablábamos de como existen “actos” que transcurren casi por casualidad. Se dan en el momento justo, y con los ingredientes adecuados terminan expandiéndose. No importa si son malos o buenos, simplemente cuando las condiciones son favorables para expandirse lo hacen, y entonces terminan creciendo de manera exponencial. Se supone que hay herramientas teóricas para poder descubrir y analizar cuando nos encontramos dentro de un punto de grandes cambios, y así evitar tener que verlos cuando ya hubiesen ocurrido. Hoy día estamos justamente en ese momento, y por lo tanto, todo lo que parece “claro” e “indiscutible”, sólo es una salida apresurada para aprovechar el momento, y en el caso de las empresas, vender. Y ¿cómo se vende mejor? Obligándolo. Cuando algo se obliga, da igual si es bueno o es malo, porque uno está obligado a hacerlo. Entonces, como ya estoy obligado, no tengo más remedio que elegir entre las opciones que me presenta el mercado. Incluso, aunque entre esas opciones existan productos que por definición no son lo que me están vendiendo. Todas las semanas escucho como empresas que siempre hicieron CAD, resulta que se han pasado al BIM. A veces, comprando tecnología, otras veces explicando de manera distinta lo que hace su programa, para que deje de ser un CAD y sea un BIM. 

Yo puedo definir el BIM ahora mismo, en un renglón, y luego ustedes pueden buscar a otros “autores” y leer definiciones parecidas pero no iguales. Sin embargo, resulta que luego algunos fabricantes, o academias, o instructores, o incluso profesionales anteponen a un nombre la palabra BIM, para hablar de cosas que no se ajustan a ninguna definición. Entonces ¿tenemos un “discurso falso”? 

Al “Flujo de trabajo AEC” ahora se le llama BIM. A la misma vez que aparecen programas CAD a los que se llama BIM. O programas BIM que generan un modelo que al intentar conectar con otro lo hace a medias, creando modelos paralelos, o híbridos, con lo cuál en ese momento exacto deja de ser BIM. Así que tenemos programas BIM que no lo son y que se venden como tal. O que si fueran BIM, cuando tengan que conectarse con otro programa para compartir su modelo y datos, resulta que terminarán generando “más de un modelo”. Entonces, cuando personas como yo decimos esto, aparecen otros diciendo que estamos equivocados, porque resulta que hay un programa que permite meter en él todos los modelos generados en “diferentes programas BIM” y conseguir así un modelo único. ¿Es verdad o no? Sí. Pero también es verdad que ese programa que integra todo (que tampoco integra todo), resulta que prácticamente es un visor con propiedades ¿sí o no?  Entonces de todo el proceso BIM resulta que el único BIM es el programa que consigue unir todos los modelos y resulta que sólo es un “visor/consultor”. Puf… tenemos un problema cuando definimos el BIM ¿a que sí? 

Ustedes dirán…. bueno en Reino Unido ya están pensando en el LEVEL 3 de BIM. Sí, también es verdad. Pero ¿cuáles son las conclusiones? Si le preguntan a un “experto implantador BIM en Reino Unido” dirá que todo está saliendo de manera excepcional. Si le preguntan a un fabricante de BIM ¿que va a decir? Si le preguntan a uno que hace conferencias de BIM, ¿que va a decir?, si le pregunta a la empresa o persona que organiza conferencias ¿que creen que va a decir?, pero si preguntan al estudio de arquitectura igual no les cuenta lo mismo, o quizás deberían preguntarle al ¿propietario/inversor? 

Ahora imaginen que el proyecto BIM es para el estado. ¿Se imaginan que alguien que esté en la comisión y que sea político encargado de la gestión del dinero público de ese edificio no hablara bien de lo que se está haciendo? Si está en la comisión, es difícil que hable mal de algo que él mismo integra. Entonces, si se ha implantado el BIM porque se gestionaría mejor el dinero público, pero resulta que ese “político/gestor”, tiene que leer el proyecto en un papel impreso ¿no les daría la sensación que igual es fácil de engañar? O quizás simplemente no haya intención de engaño pero las obras son como son. 

Es verdad que muchos fabricantes exponen “casos de usuarios exitosos”. Hay que pensar que eso sale del departamento de Marketing, y muchos de los que aparecen en los casos de usuario son empresas que aprovechan la publicidad mediática. No hay que creerse todo lo que se ve, ni mirar pantallas con un modelo complejo lleno de objetos y pensar que ese proyecto es completo, y perfecto. Porque la mayoría de las veces, lo que están viendo son elementos vacíos, sin datos. ¡Y SIN DATOS, NO HAY BIM!
Quizás ustedes nunca han tenido todavía en su poder un proyecto real creado con programas BIM. Si quien hace la presentación para mostrarles el modelo utiliza un portátil, y lo mueve con cierta facilidad, créanme están viendo una caja vacía. 

Si les dicen que con el BIM ahorrarán dinero en la construcción. Yo les puedo asegurar que eso eso es imposible de demostrar, y en principio es más caro. Hay arquitectos y/o ingenieros, que cuando hacen un proyecto en Valencia les termina costando 15 veces más de lo presupuestado. Algunos dirán, esas cosas pasan por haber usado CAD. Bueno, pero si esa misma persona hace un proyecto en New York y ha terminado costando 12 o 15 veces más de lo previsto, habiendo usado BIM, demuestra que no sirve para ahorrar. Al menos a ese arquitecto/ingeniero no le funciona ¿no?.
El BIM permite contar con mayor información del edificio o infraestructura en general, y entonces habiendo más datos, se pueden llegar a conclusiones o detectar problemas antes de tiempo. Eso no significa en principio un ahorro, sólo que si tenemos más información tenemos muchas más probabilidades de darnos cuenta antes de cualquier problema. Pero si la gestión de esa información es mala, no habrá ahorro ninguno. Por lo tanto el BIM permite a los profesionales contar con ¿”un modelo”? que cuando tiene toda la información del proyecto se transforma en una gran herramienta de consulta y gestión. Ahorrar o no, es otra cosa.

Cuando presionas a un “gurú del BIM” tocando los temas que hablo en este artículo, terminará diciendo que quien más gana en este “proceso BIM” es el cliente final. Esto, dicho así, suena precioso. Pero ¿es real? Primero habría que definir quién es el cliente final. ¿Ponemos un ejemplo? Un edificio en altura de 20 viviendas. ¿El cliente final es el promotor inmobiliario, un banco, una aseguradora o los dueños de las viviendas? Digamos que la señora del 2ºD es una de las que se verán beneficiadas del BIM. Han pasado 4 años desde que se mudó y aparece una mancha de humedad en una de las paredes del dormitorio principal. La vivienda de arriba no presenta ninguna fuga aparente. El “fontanero BIM” (en el futuro también habrá este tipo de profesionales y lo digo con ironía), llegará con sus “Gafas-Google-BIM” y cargará el modelo del edificio. La realidad aumentada le permitirá saber por donde estaban proyectados los ductos de alimentación y desagüe (mientras hace un chequeo general, no puede dejar de pensar, -“ojala que los ductos que aparecen en el modelo BIM coincidan exactamente por donde los han puesto finalmente”, Al final llega a la conclusión que en la pared hay una serie de ductos y que alguno de ellos, por la razón que fuese, está mal. Por lo tanto, debe “picar” la pared para verlo. ¿Creen que el fontanero BIM cobrará menos por hacer esa inspección que lo que cobra hoy día?. ¿Creen que tardará menos en encontrar el problema? ¿Cobrará el traslado al domicilio de la señora?

He propuesto un ejemplo irónico, lo sé. Sin embargo, detectar circuitos en un hospital puede ser mucho más complejo y es verdad que un modelo BIM ayudaría a encontrar problemas y solucionarlos rápidamente. Entre muchas ventajas que ya contaré más adelante, incluso con algunos ejemplos. Sin embargo, es más fácil entender que cuando el programa edilicio es complejo, resulta más útil contar con herramientas complejas que faciliten su mantenimiento y consulta. Pero la verdad, me da pena que veamos al BIM como algo que sólo sirve a los grandes proyectos, y nos olvidemos que las viviendas son los edificios que más construimos y que más se van a beneficiar del BIM, o mejor dicho del modelo BIM. Sólo que aún no se ha inventado eso que hará que el BIM tenga un papel fundamental en nuestro día a día.

El “Internet de las cosas”, que está a la vuelta de la esquina cambiará por completo nuestra forma de vida, más que lo ha hecho hoy día el teléfono móvil inteligente, y las redes sociales. El “Internet de las cosas” lo cambiará todo y estamos en los inicios de una era donde el BIM tomará un papel fundamental. Entendiendo al BIM como el “avatar virtual” del edificio real. El software (BIM) que conectará el Hardware (Edificio real) con el “Internet de las cosas”, y entonces tendremos una realidad nueva, que casi podría formar parte de una película de ciencia ficción. Será algo que podremos constatar en 15 a 20 años, aunque ya ha comenzado. 

En próximos artículos, les contaré que pasará en el futuro con el BIM… y más definiciones para “divertirnos un poquito”. Les pido disculpas si la forma en que escribo resulta menos “ortodoxa” al referirme a este tema. Pero intento escribir para personas que no saben nada sobre el BIM así que busco ejemplos sencillos. Sé que luego de publicar este artículo algunos me escribirán diciendo que esto no es así, o aquello tampoco, e incluso diciendo que mis ejemplos son muy “simplistas”. Sólo busco un lenguaje que todos puedan entender, sin artilugios extraños. Yo no tengo que convencer a nadie para que compren un programa en particular, y entonces soy más “libre” en ese aspecto.

Incluso por si a alguien le interesa, les propondré el “software BIM definitivo”. Yo no lo voy a crear porque no tengo dinero para ello, pero quizás sirva para que alguien de ustedes se anime a hacerlo… yo les daré la idea… (que ojo, seguro que alguien más ya estuvo pensando en esto mismo)… cuando recibimos la misma información, vemos los mismos problemas, solemos encontrar las mismas soluciones. 

La definición de BIM nació para explicar porque un programa BIM era diferente a un CAD. Originalmente se usó para explicar el proceso de un programa y como éste permitía crear un edificio en base a información, objetos y parámetros, mientras el CAD usaba líneas. Modelado a través de información, a la vez que se modelada, almacena información. Es la manera en que se crea… es la acción de modelar basado en información, en vez de líneas, que como resultado da un modelo que contiene información. 

Como los proyectos arquitectónicos son algo “vivo”, que no sólo sirve para diseñar y construir un edificio, sino que también como información que podría acompañar la vida útil del edificio, todo el modelo termina siendo algo que se puede editar y consultar en el tiempo. Lo que trajo consigo la necesidad de poder estudiar más cosas de manera directa sobre el modelo, de la misma manera que en la fórmula 1 se crean modelos físicos y virtuales. A través de los modelos físicos, y a escala, se pueden crear estudios, y obtener datos en el túnel de viento que luego son volcados a un modelo virtual para estudiar las diferentes opciones, directamente en el modelo virtual que resultará más económico y rápido, aunque siempre con un margen de error. No sólo por el hecho de tener un modelo virtual, sino porque el propio laboratorio (túnel de viento) está limitado a acciones artificiales y por lo tanto los datos obtenidos siempre son aproximados y nunca definitivos.

Para los edificios, existen también herramientas que fueron creadas para analizar datos del edificio y obtener así conclusiones, ya sea de índole estructural, hasta como podría comportarse en caso de un terremoto. Incluso hay software que estudiar como se comporta la gente en caso de incendio, para estudiar la evacuación en masa de todas las personas. Pero la mayoría de esos resultados son estadísticos, en función de la información que se incorpora. Siempre hay un margen de error. Cuanto más datos se tengan, mejores serán los resultados obtenidos, o mejor dicho, más reales podrían ser. Pero nunca serán exactamente iguales a los reales, porque cuanta más “piezas” tenga el “mecano”, el crecimiento de información es exponencial. Entonces, para poder manejar un modelo tan complejo, se parte de información del modelo principal, para reutilizar en los programas específicos que estudian áreas en concreto. Entonces, el modelo único se rompe. Algunos llaman a esos programas BIM, porque trabajan con el modelo BIM “original”. ¿Es BIM por hacer eso? Quizás, pero siempre con la condición que el resultado obtenido permita devolver al modelo original las modificaciones que surjan de ese “estudio”. Si esos “cambios” no vuelven al modelo original, el BIM se rompe. Y en esta etapa nos encontramos en la mayoría de los casos. Quizás algún día…



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