¿En que se parece el BIM y el azúcar?

azucar

En este documental francés que aparece publicado en Youtube, y que no fui capaz de encontrar en la “carta” de “la 2”. Habla sobre el problema del azúcar, y como las grandes empresas influyen en los gobiernos para ofrecer sus productos como algo nocivo, controlado, e incluso como algo bueno. 


El documental va del “poder” del azúcar, pero me gustaría resaltar un hecho también importante y que pasa casi desapercibido. La importancia del Marketing a la hora de vender, sea lo que sea. ¿Cuál es el objetivo del Marketing en una empresa? Vender. Crear marca, generar el deseo de obtener el producto que se ofrece. ¿Es un problema eso? No necesariamente. 

El problema del marketing, lo genera la propia empresa cuando su único objetivo es abarcar más dinero. Porque entonces el poder y el dinero se juntan, se autoalimentan. Cuando el interés de una empresa es que sus accionistas ganen más dinero, tenemos un problema, porque el departamento de Marketing adquiere un papel fundamental en ese proceso. El producto ya no importa, ahora sólo importa hacer que llegue al consumidor. Si es malo o bueno, da igual. 

¿Que tiene esto que ver con la tecnología? ¿Qué tiene que ver esto con el BIM? Hay veces que uno necesita ver un problema en otro contexto para poder entenderlo. Van a ver que aparecen los “mismos actores”, en una situación diferente. ¿Objetivo? Vender.

Al ver el vídeo verán que una multinacional del azúcar, para poder vender sus productos busca apoyo de los científicos, para así poder convencer a los políticos, y que estos generen leyes que los favorezcan. No digo que los de marketing sean los malos de la película, ellos hacen su trabajo que es vender. Digo que existen maneras de hacer que las cosas se hagan de manera indirecta, poniendo aquí y cambiando aquí. El problema es que muchas veces se termina haciendo a través de “organizaciones sin fines de lucro” donde participan personas con intereses directos o indirectos con empresas. Por lo tanto, se termina creando algo para fomentar un mercado nuevo, que obligue al uso de productos. El producto se impone, las empresas que están detrás ganan. 

Antiguamente, para que esto ocurriese, podían llegar a pasar años, y generaciones antes de imponerse un producto. A veces, eso nunca llegaba a ocurrir. Hoy día, cualquier cosa se transforma en Franquicia, y la idea original, termina siendo una mera necesidad de “hacer caja”. Una empresa puede nacer hoy, y en 5 años ser la más rica del mundo, con un potencial económico mayor que el PIB de muchos países. Normal es que lleguen a ellos, y terminen cambiándolo todo. Esas empresas, lo controlan todo, nos guste o no. Es así.

Podemos hablar de Monsanto y su poder mundial en la Soja como uno de los tantos ejemplos. ¿Que puede cambiar esto? La política. ¿Porque no se cambia? Básicamente porque el modelo implantado es ya imposible de modificar, y hacerlo implica rehacer todo de nuevo. De cero. Habría que replanteárselo todo. La revolución industrial, nos trajo “progreso”, y eliminó los reinos físicos, para crear “reinos económicos” que no tienen país, o los tienen a todos a la vez.

El BIM, la idea del BIM es fabulosa. Uno puede usar un software u otro, y hacer BIM, ganando el creador del proyecto, y ganando sobre todo quien contrata o cliente final. Lo que muchas veces me preocupa del BIM es que los de marketing de las grandes empresas de software han empezado a decir lo que es el BIM. A definirlo. Incluso llegan a decir que sus productos sirven para hacer “todo” lo que han definido como BIM. No sólo crean un programa, sino que crean 4, 5, 8 programas y le llaman 4D, 5D, y le van agregando dimensiones a “cada etapa de proyecto BIM”. Encareciendo el proceso con software caro y obsoleto en poco tiempo. Mucho del dinero que cuesta “un software” se reutiliza para comprar otras tecnologías. No siempre con el afán de mejorar su producto, sino de controlar el medio y sus posibles competidores. Entonces, pasan años para poder ver un producto realmente nuevo. El software se actualiza cada año, para presentarnos “grandes novedades” que siempre se quedan en eso… simples “presentaciones”. 

El BIM existe desde hace mucho, pero es ahora cuando ha llegado su momento. Entonces, una serie de cosas se unen para que el BIM tome protagonismo. ¿Cómo se debe implantar un modelo? Primero, consiguiendo gurús (científicos en el área de la azúcar) que digan las maravillas del BIM. Luego que estos gurús, afirmen con mayúsculas que gracias al BIM se ahorrará muchísimo dinero en la construcción, gracias a que ahora se sabrá todo del edificio. Entonces, lo siguiente es invitar a los gobiernos a participar de conferencias, donde los gurús muestran los dotes de esos programas a través de gráficos, y gráficas que muestran todo el dinero que se ha ahorrado alguien, gracias al BIM. Sólo falta la señora que diga: -“gracias al BIM ahora me veo mucho más delgada”, como hacen en las tele tiendas. Y entonces llegamos al punto de “no retorno”, un gobierno empieza a “creer en ello”, crea una comisión para instaurarlo y la comisión terminará copiando lo que se hace en otros países, que a su vez, hicieron más o menos lo mismo antes. Y ahí es donde tenemos un problema. El BIM que era excelente, un camino excepcional, pasa de ser un “camino”, a transformarse en un “producto consolidado”. Y todas las cosas que algún día podrá hacer, alguien empieza a decir que ya es capaz de hacerlo.

El CAD, por ejemplo, se instauró en el mundo sólo. Había una necesidad y se cubrió y hubo un ganador. En fotografía digital había una necesidad y se cubrió, y también hubo un ganador. 

Ahora, las herramientas con las que contamos tecnológicamente nos permiten ir mucho más allá de meros dibujos. Ya no basta sólo con tener información 2D para construir un edificio, sino que podemos crear una versión virtual del edificio. Entonces podemos averiguar cosas, creando un “laboratorio virtual” para realizar estudios de asoleamiento, eficiencia energética, sismología y muchos otros. Claro que son cosas importantes. Conocer esto, en un modelo virtual, hará que conozcamos los problemas antes, y nos antepongamos a ellos. Lo de construir mejor es relativo, y en esto no estoy de acuerdo con los gurús. Ellos dicen que se construirá mejor, yo digo que no. Ellos dicen que se ahorrará dinero, y yo digo que no. El sólo hecho de hacer BIM no te asegura construir mejor, ni ahorra dinero. En todo caso es consecuencia de haber gestionado bien el proyecto. Ahora, es verdad que para gestionar mejor se necesita contar con las herramientas adecuadas y con las personas capacitadas adecuadamente para entonces, ahorrar y construir mejor. 

El problema, me parece, es que hay muchas prisas por decir que hoy se pueden hacer cosas que no se pueden hacer. Software que hasta ayer era CAD o dicen que es BIM, al punto que han deformado la base misma del concepto BIM. “Un único modelo que alberga toda la información”. 

Hace 10 años se decía que el BIM era distinto que el CAD, porque el BIM (como software único) era capaz de crear un edificio (o construcción) basado en información que servía para modelar. Se modelaba un edificio a través de información, a la vez que el modelo guardaba esa información para permitir realizar cambios, o obtener datos. Pero hubo un momento en la historia reciente, que eso ya no servía, porque un fabricante sólo podría tener “un” BIM, y era necesario vender muchos BIM. Entonces al “Flujo de trabajo AEC” de se llamó BIM, y ahora “un” programa ya no era suficiente, sino que era necesario crear un escenario lleno de programas mágicos, cada uno más importante que el anterior, para poder construir. Pero en ese camino, se olvidaron de lo básico, se sigue construyendo igual. Prometieron que todas las empresas del sector saldrían corriendo a crear todo su contenido para BIM, y eso no ocurrió. ¿Entonces que hacemos? Lo obligamos. Y ahora, es donde nos encontramos. Creando normas y reglas para instaurar el BIM en los estudios de arquitectura e ingeniería, lo que obliga al uso de software específico, para cumplir más normas, más reglas, sin que la forma de construir haya cambiado nada. Con la promesa que la construcción cambiará. Puede ser… al final seguro que entenderán lo importante que resultará tener esa información en forma de catálogo. Pero ¿abaratará algo la construcción? Estoy convencido que será más caro. Porque cambiar, lo que sea, implica dinero. Y eso hay que amortizarlo. Si antes costaba algo 100, y ahora para llegar a lo mismo se ha invertido más, entonces el coste será más alto. No hay mucha ciencia en eso. ¿no?

¿Que propongo? Para que el BIM triunfe debe empezar por abajo, no por el “producto final”. Es decir, empezar por los fabricantes de componentes y aprender de ellos, para luego aplicarlo “al edificio”. Si empezamos por el edificio, tendremos una caja “hueca”, y ahí no entendimos nada lo que es el BIM. 
Me gusta el BIM. Sé lo que se puede hacer con él, y el futuro esperanzador que nos aguarda. Pero lo que yo veo en él, y lo que se cuenta de él, es tan diferente, que me dan ganas de poner una pizzería (sin gluten 😉 ) 

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