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Edificio real vs. Edificio virtual

Los proyectos arquitectónicos pasan por varias fases que implican una serie de factores a tener en cuenta para dar forma a la “solución” a construir. Más allá de la función, y la forma, también hay que tener en cuenta el presupuesto, la normativa local, el tipo de materiales a utilizar y otros elementos que funcionan juntos para resolver un edificio, que luego ha de construirse. Entre esos elementos aparece el dibujo que muestra los espacios y sus relaciones, además de las medidas representadas en planta, alzados y detalles constructivos.

Cuando pensamos en los planos, el dibujo técnico en sí, está claro que las cotas tienen un valor muy importante a la hora de otorgar una información vital que sirve para realizar metrajes, y cálculos relacionados con el coste de obra. Que duda cabe de ello. En este punto, si pensamos en un proyecto en CAD donde plantas, alzados, secciones y modelo 3D se crean por separado, es lógico entender (y a todos les habrá pasado muchas veces durante su vida profesional) que la evolución del propio proyecto lleva a incontables errores de dibujo que siempre terminan acumulando errores gráficos, que dan lugar a cotas parecidas a la realidad, pero no idénticas. Al final, 5 cm por ahí, 2 centímetros por aquí, y termina habiendo siempre un porcentaje de error. Y sólo hablamos del dibujo técnico y las modificaciones que surgen a lo largo de un proyecto. En esto la culpa no la tiene AutoCAD, ni Ares Commander, Draftsight, CorelCAD, o Microstation. Simplemente es la forma en que se representa un proyecto, con dibujos “no conectados” que hace que aumenten las probabilidades de errores.

ArchiCAD desde sus origenes proponía algo distinto al CAD convencional, y era la posibilidad de unificar todo en un modelo, y si bien Autodesk con Architectural Desktop (luego AutoCAD Architecture) también lo intentó, no dejaba de ser un híbrido de AutoCAD pensado para la arquitectura. También surgieron muchos CAD que trabajaban con objetos arquitectónicos, buscando crear una maqueta tridimensional de la cuál obtener planos. Pero muchas veces (sobre todo al principio) era un proceso de una sola vía. Es decir, crear un modelo (edificio) del cuál obtener alzados, secciones, etc. Pero estas “vistas” eran más bien estáticas, y sólo representaban el “momento” en el que se obtenían. Para hacer cambios había que ir al modelo tridimensional, para luego volver a obtener estas vistas de manera puntual.

Cuando aparece Revit, y Autodesk promueve el uso del BIM y explica como funciona, mucha gente interpreta que BIM es lo que hace Revit. Bueno, no está mal tampoco pensarlo, digamos que si BIM es el universo, Revit sería algo así como una galaxia. Con el tiempo todo el mundo ha comprendido que Revit es BIM, pero BIM no significa sólo Revit. Ya no sólo porque tiene competencia directa como AllPlan, ArchiCAD, AECosim, Edificius y otros, sino simplemente porque lo importante no es el software, sino el modelo con información que se crea y cuya finalidad no sólo es crear un edificio real, sino acompañarlo durante su vida útil. Algo que actualmente obliga a pensar en muchos programas que puedan funcionar en conjunto sobre un modelo. Pero incluso así, la existencia de un único modelo con información es una utopía, pero se trabaja para conseguirlo, aunque antes hay que ajustar muchas cosas.

Edificio real vs. Edificio virtual

Al diseñar y documentar edificios en el mundo virtual, trabajamos con precisión basándonos en información que obtenemos del mundo real. A la misma vez, en el mundo real los datos obtenidos a pie de obra han sido tomados por personas reales, que utilizan equipos de precisión, que interactuan con el mundo físico, y con cierto grado de error. Ya sea por una limitación física, o simplemente por el nivel de precisión de ese equipo.

El topógrafo trabaja con equipos muy precisos, pero la interpretación que se hará de esa precisión en un dibujo CAD será distinta. Un margen de error lógico y razonable con el que se luchará en todas las etapas del proyecto. Cada uno en su área, tendrá que llevar las cotas a valores cómodos para trabajar. Todos sabemos que esto es así. Esto era así con el CAD y sigue siendo así con el BIM. Dependiendo del lugar, la normativa local tiene leyes específicas para controlar el margen de error aceptable, la tolerancia. Aquellos elementos fabricados como carpinterías, o incluso piezas de hormigón prefabricado tendrán una tolerancia específica, más controlable, que un muro creado insitu de mampostería cuyo margen de tolerancia será mayor, incluso no usamos el término “tolerancia” sino más bien “margen de error”.

Sin embargo, en el dibujo técnico todo es “perfecto” donde tendremos quizás vanos de 90 cm para albergar una puerta, aunque en la realidad ese mismo vano sea de 89,2 cm o quizás de 90,80 cm. Si pensamos en un tabique de yeso, y tenemos que dibujarlo en AutoCAD o Revit, podríamos pensar en un soporte de 46 mm de espesor más una placa de yeso a cada lado de 13 mm. Sumando esto tendríamos un tabique de 46+13+13 = 72 mm. Al dibujar el plano y decidir que una habitación sea de 400 x 300 centímetros, y esté definida por este tabique de 72 mm, quien lo tenga que construir en la realidad, deberá comenzar por ubicar la estructura metálica. Conocer el eje del muro le será de gran utilidad, pero luego tendrá que trabajar con los lados de ese soporte metálico. Para al final atornillar las placas de yeso. ¿Que valor habrá conseguido en la habitación cuando tome la medida? ¿Usará un láser o una cinta métrica? En fin… diferentes herramientas que necesitará una persona para poder decidir si mide lo que estaba establecido en el plano. La realidad irá tomando forma, y tendrá que “tender a” la realidad dibujada.

 

La gran ventaja de Revit sobre un CAD como AutoCAD, es que existen procesos creados por el programa que evitan por completo la interpretación del usuario. Por ejemplo, el alzado y sección que conseguiremos con Revit es una representación de la información que se encuentra en el edificio, donde la propia vista 3D es otra situación extraída de dicha información. No se trata de que construimos un modelos 3D del que extraemos vistas 2D como se dice por ahí. Esto es falso, ya que la vista 3D, como las vistas 2D son situaciones puntuales de la misma información. Es decir, lo que hacemos en Revit es crear una base de datos con información del edificio que da resultados vistas, la mayoría de las veces esa información se representa a través de dibujos, pero también pueden ser tablas. Por ello si cambiamos la altura de una puerta, o simplemente la ubicación en altura de una ventana, da igual si lo hacemos en una sección, un alzado, o la vista 3D, ya que estamos cambiando su “información”, y Revit gracias a la estructura de comunicación entre componentes no sólo realizara los cambios en todas las vistas donde aparezca dicha ventana, sino que analizará si ese cambio afecta a la relación con otros objetos. Esto permite que nuestro modelo virtual, aunque siga teniendo diferencias con el modelo físico, al menos la información virtual ahora se convierte en una, al menos mientras se mantenga dentro del mismo programa, en este caso Revit. La cosa cambia cuando la información de este se lleva a otros programas, porque sin quererlo tendremos 2 modelos virtuales, aunque tengan pequeñas diferencias. Algo inevitable hoy día, pero que en un futuro se espera podamos hacerlo con un único modelo virtual. Para luego luchar, hasta el infinito, por conseguir que el modelo real y virtual sean “precisos” y “exactos”.

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